La investigación-acción es definida como
“una forma de indagación introspectiva colectiva emprendida por participantes
en situaciones sociales con objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de
sus prácticas sociales o educativas, así como su comprensión de esas prácticas
y de las situaciones en que éstas tienen lugar”.
Es sencillamente un proceso que partiendo
de una reflexión, centra su interés en un aspecto específico de la interacción
educativa, observa la actividad diaria de su clase, la analiza para obtener
información y, de acuerdo con los resultados, modifica aquello que considera
necesario a fin de mejorar su práctica. La investigación-acción tiene un doble
carácter; es un enfoque investigativo y una metodología de investigación,
aplicada a estudios sobre realidades humanas. Como enfoque, marca una
orientación teórica en relación a cómo investigar. Como metodología hace
referencia a procedimientos específicos para llevar a cabo un estudio
científico diferente a otras maneras de investigar.
La investigación-acción se centra en la
posibilidad de aplicar categorías científicas para la comprensión y
mejoramiento de los procesos de transformación, partiendo del trabajo
colaborativo de los propios sujetos implicados. Esto lleva a pensar que tiene
un conjunto de rasgos propios o características, entre los que se pueden
distinguir los siguientes:
- Contexto situacional: diagnóstico de un problema en un contexto específico, intentando resolverlo. No se pretende que la muestra de sujetos sea representativa.
- Generalmente colaborativo: equipos de colaboradores y prácticos suelen trabajar conjuntamente.
- Participativa: miembros del equipo toman parte en la mejora de la investigación.
- Auto-evaluativa: las modificaciones son evaluadas continuamente, siendo el último objetivo mejorar la práctica.
- Acción-reflexión: reflexionar sobre el proceso de investigación y acumular evidencia empírica (acción) desde diversas fuentes de datos. También acumular diversidad de interpretaciones que enriquezcan la visión del problema de cara a su mejor solución.
- Proceso paso a paso: si bien se sugieren unas fases, no sigue un plan predeterminado. Se van dando sucesivos pasos, donde cada uno de ellos es consecuencia de los pasos anteriores.
- Proceso interactivo: de forma que vaya provocando un aumento de conocimiento (teorías) y una mejora inmediata de la realidad concreta.
- Retroalimentación continua: a partir del cual se introducen modificaciones, redefiniciones, entre otros.
- No se aísla una variable, sino que se analiza todo el contexto.
- Aplicación inmediata: los hallazgos se aplican de forma inmediata.
En el ámbito educativo, resulta
particularmente importante en situaciones donde se presentan problemas
prácticos, incoherencias o inconsistencias entre lo que se persigue y lo que en
la realidad ocurre. Por ello, se debe pensar en diversas alternativas de
actuación y sus posibles consecuencias a la luz de lo que se comprende de la
situación, como hasta el momento se presentan. Estas reflexiones permiten
llegar al diseño de una propuesta de cambio y mejoramiento, acordada como la
mejor. Es necesario en este momento definir un diseño de evaluación de la
misma, es decir, anticipar los indicadores y metas que darán cuenta del logro de
la propuesta. La aplicación de la propuesta debe ser entendida como un esfuerzo
de innovación y mejoramiento de la práctica educacional, la que deberá ser sometida permanentemente a condiciones de análisis, evaluación y reflexión. La
evaluación de este proceso comenzará otro ciclo en la espiral de la
investigación-acción, va Proporcionando evidencias del alcance y las
consecuencias de las acciones emprendidas, y de su valor como mejora de la
práctica.